El sábado se disputó una nueva fecha de divisiones inferiores, con excepción de los partidos que debían jugarse en Trenel entre All Boys y Alvear FBC.
Dicho encuentro fue suspendido debido al mal estado del campo de juego. Al arribar al predio, los árbitros realizaron las pruebas correspondientes, constataron que la pelota no picaba y resolvieron automáticamente la suspensión de los encuentros por la gran cantidad de agua acumulada en la cancha auxiliar del conjunto auriazul.
La particularidad del caso es que, según pudo averiguar casigol, ambos clubes ya sabían de antemano que los partidos difícilmente pudieran disputarse. Fuentes cercanas señalaron que dirigentes de ambas instituciones habían mantenido contactos previos con autoridades de Liga Pampeana para plantear la posibilidad de suspender la jornada, con el objetivo de evitar los gastos que implica abrir una cancha y también el traslado del equipo visitante.
Sin embargo, la respuesta desde la Liga habría sido que la decisión final quedaría en manos de los árbitros, quienes debían determinar si estaban dadas o no las condiciones para jugar.
Al observar las imágenes del campo de juego, resulta difícil imaginar otro desenlace. Cualquiera podía advertir que en esas condiciones los encuentros no iban a disputarse. Por eso, se podría pensar que un poco más de empatía por parte de quien tomó la decisión de seguir adelante con la programación no habría estado de más. Con algo de sentido común se habrían evitado gastos innecesarios para los clubes, tal como ocurrió apenas 24 horas después, cuando se resolvió suspender toda la fecha para preservar los campos de juego y resguardar el esfuerzo que realizan las instituciones para presentar escenarios acordes a la práctica del fútbol.








