El jugador de Estudiantes de La Plata tuvo un gesto que llegó hasta el predio Pedro Constantini: envió pelotas nuevas para Costa Brava, que fueron acercadas por su papá, José Luis “Carozo” Palacios. Un gesto que nos recuerda que, más allá de dónde se llegue, nunca hay que olvidarse de dónde se viene.

La Foto muestra a Jose Luis Palacios (papa de tomy) y a Rodrigo Chap (Coordinador de divisiones inferiores de Costa Brava)
En la tarde de este sábado, en el predio Pedro Constantini, pasó algo de esas cosas lindas que también tiene el fútbol y que terminan siendo, quizás, lo más lindo que vivimos en esta jornada.
Al término del primer tiempo del encuentro de séptima división entre Costa Brava y Sportivo Independiente, José Luis “Carozo” Palacios se acercó hasta la cancha número 1 del predio con una bolsa llena de pelotas de fútbol nuevas, que su hijo Tomás había enviado para entregar a la institución albirroja.
Tomás Palacios es aquel chico formado en nuestro fútbol que con el paso de los años llegó a jugar en Talleres de Córdoba, tuvo su experiencia en el Inter de Milán y actualmente integra el plantel de Estudiantes de La Plata, que disputará la final de la Copa Libertadores de América.
Esta vez, lo que queremos destacar no tiene que ver con su carrera futbolística ni con los clubes por los que pasó, sino con un gesto que habla de algo mucho más importante y es el no olvidarse de sus raíces
Las pelotas fueron entregadas por su papá, pero el gesto es de Tomás. Un chico que, seguramente con mucho esfuerzo y sacrificio, pudo cumplir muchos de aquellos sueños que alguna vez tuvo cuando comenzaba a jugar al fútbol y que, a pesar de haber llegado a escenarios importantes, mantiene presente sus raíces.
Para quienes llevamos muchos años recorriendo canchas y viendo fútbol, estas situaciones tienen un significado especial. Porque también hemos visto otras cosas que muchas veces hacen pensar si vale la pena seguir. Y justamente por eso, cuando aparece un gesto como este, uno vuelve a recordar por qué el fútbol sigue teniendo ese lugar tan importante.
Porque no se trata solamente de una bolsa con pelotas, se trata de acordarse de dónde se viene. De entender que detrás de cada jugador que llega al fútbol profesional hay una historia, una familia, un club y muchas personas que acompañaron ese camino.
Y también de entender que aquellos chicos que hoy juegan en las divisiones inferiores, que corren detrás de una pelota y sueñan con llegar algún día, necesitan justamente estos ejemplos.
Tomás Palacios esta tarde no estuvo en el predio Pedro Constantini. Pero estuvo presente de otra manera, porque su papá llevó las pelotas y dejó un mensaje que sin necesidad de palabras, se entendió perfectamente.
Después de tantos años viendo fútbol, uno aprende que hay cosas que no se pueden medir por resultados, goles o títulos.
Hay gestos que simplemente te vuelven a llenar el alma y este fue uno de ellos.
Porque cuando uno siente que ya vio demasiado y que quizás es momento de dar un paso al costado, aparecen estas historias que vuelven a poner las cosas en su lugar.
Tomy, gracias por el gesto. Gracias por no olvidarte de tus raíces. Y gracias por mostrarnos, una vez más, cual es el camino a seguir.







