DIEGO NO DEJARÍA QUE TE LAVES MANOS



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Rodrigo De Paul, tras el partido con Zambia, hizo declaraciones a la prensa y dijo: "Somos futbolistas, no políticos. No vamos a permitir que nadie divida al grupo a pocos meses del Mundial 2026. Solo venimos a jugar al fútbol, no a hacer política".

Desde este humilde portal, y para nuestra sección "La Tribuna del Pueblo",  debemos decir que no estamos de acuerdo. Las palabras ("no soy político, solo vengo a jugar") suena lindo, pero en un país como el nuestro, con jubilados que no la están pasando bien, con recursos que se entregan a dedo y con los de siempre pagando los platos rotos, esa frase es al menos desafortunada.

Porque el que se lava las manos, el que mira para otro lado, el que dice "yo no me meto", también está haciendo política. La peor política: la del silencio cómodo, la de dejar hacer.



A nadie le pedimos que se ponga una bandera partidaria. Pero tener voz, tener llegada a la gente, tener la oportunidad de decir algo aunque sea para pedir que se miren los problemas de los que menos tienen y elegir callarse, eso no es neutralidad. Es complicidad por omisión.

Los tiempos cambiaron, y se nota. Hoy muchos jugadores están más pendientes de la ropa, de la moda, de la última zapatilla, que de lo que pasa en el país. Y mientras tanto, los que sufren siguen sufriendo.

Uno se acuerda de Diego. Maradona, él no hubiera mirado para otro lado. El 10 no se callaba. Por eso es D10s.

Rodrigo es un gran jugador, nadie le discute eso. Pero que no nos venga con que el fútbol y la política van por separado. Porque cuando alguien, que al  hablar tiene tanta repercusión decide mirar para otro lado, ya está diciendo mucho.

Y lo que dice es: "Me da igual  lo que te pase".

Eso, no es ser apolítico.  es ser indiferente y la indiferencia en este país, es un lujo que no nos debemos dar,  no hay que dejar pasar y un costo que no podemos pagar.


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