EL FÚTBOL SERÁ POPULAR O NO SERÁ NADA



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Ayer me escribió un amigo de la vida y del fútbol y me dijo: “Escuchame, hermano, vos y yo sabemos lo que es ir a la cancha. No es ir a ver un partido. Es ir a sentir un partido”. Esa expresión suya fue la que me motivó para escribir esta nota, la cual publicaremos en nuestra sección “La Tribuna del Pueblo”. Porque algo cambió, o mejor dicho, algo le están queriendo cambiar al fútbol. Y lo que le quieren sacar es el sentido popular. Y contra eso me sublevo.

Hoy nos están queriendo cambiar todo. Entrás al estadio y parece un teatro. Gente sentada como en el cine, con el termo nuevito, el mate de cuero con sus iniciales, la reposera plegable, los nenes con la camiseta recién lavada mirando el celular. Charlan de cualquier cosa menos del partido. Se sacan fotos. Se pierden el gol porque justo los agarró cebando un mate. Y lo peor: te miran mal si vos gritás, si vos saltás o si putiás al árbitro.

¿Y la previa? La previa de estos es un café con medialunas en una confitería. No saben lo que es juntarse, comer un asado y regarlo con un vino mezclado con gaseosa barata para que baje, tomado en la caja cortada, pasando de mano en mano en la rueda. No saben lo que es entrar cantando, a los empujones con los hinchas, con la bandera gastada que te dejó tu viejo. No saben lo que es salir cantando, aunque hayas perdido, porque cantar es la única forma de decir "acá estamos los hinchas y no nos calla nadie".



Y ahora resulta que si tocás el bombo, si gritás, si alentás, o si se te escapa un insulto, te aplican derecho de admisión y no podés entrar más a la cancha. ¿Qué sigue? ¿Vamos a aplaudir con modales? ¿Vamos a pedir permiso para cantar?

Mirá: el mate es hermoso, es nuestro, pero no va en la cancha. El mate es para la ronda, para la charla lenta, para el amigo que viene a contar sus penas. La cancha es otra cosa. La cancha es grito, es bronca, es alegría descontrolada, es ese nudo en el estómago que no se suelta hasta el pitazo final. La cancha no es para tomar algo rico. La cancha es para dejarlo todo.

El careta que va con el termo caro no va a alentar. Va a mostrarse. Va a hacer sociales. El partido es el telón de fondo de su tarde de clase media. Quien no es popular, o no se siente popular, o no vive un partido como se vive en la popular, debe tener su lugar, eso seguro. Pero su lugar debe ser una platea, no un tablón. Porque la popular es nuestra. La popular es del que labura toda la semana y el domingo va a descargar el alma. La popular es del que vuelve a casa con las piernas hechas mierda, la garganta rota, y si su equipo ganó no duerme, y si perdió, menos

No  regalemos la cancha. El fútbol será popular o no será nada, y eso no se negocia. Quienes quieren borrar lo popular de la cancha lo hacen con algún fin inconfesable. Por eso debemos defenderlo. Porque a la cancha se va con los puños apretados y la camiseta sudada.


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